Todo el mundo ha dicho ya lo que tenía que decir respecto a los fallos de Mosquera y si vale o no vale para el Sevilla F.C. Es evidente que algunos jugadores se adaptan antes que otros a un equipo diferente, una liga nueva, una ciudad desconocida... Ayer Luis Fabiano dio el triunfo a la selección de Brasil marcando dos goles. Y no he podido evitar volver atrás en el tiempo y recordar la nefasta primera temporada del paulista en nuestro club, en la que sobre todo exasperó a la afición que veía claramente la calidad que atesoraba el jugador, y cómo la utilizaba con cuentagotas, fallaba lo infallable, no corría, y hablaba sólo de volverse a su país.
Al final de temporada, marcó el primer gol de la final de Eindhoven, y parece que ese gol fue lo que despertó a "O Fabuloso". El segunda temporada marcó 15 goles, y fue decisivo en muchos momentos, como la semifinal de la Uefa frente a Osasuna.
Esta temporada Luis Fabiano está en lo más alto: pichichi de la Liga española, y goleando en su primera convocatoria con la selección después de mucho tiempo.
Muchos dijeron que no valía, que había que echarlo del Sevilla, pero Monchi insistió en que cuando se adaptara se vería al verdadero Luis Fabiano. ¿Qué ocurrirá con Mosquera? ¿Veremos en Sevilla a la "muralla" que elogian los colombianos? ¿Tardará tanto en adaptarse como Luis Fabiano?
Creo que es pronto para responder a estas preguntas. Ni en un sentido ni en otro, es decir, es pronto para asegurar que triunfará, pero también es pronto para decir que no vale para este equipo. Que se lo digan a Luis Fabiano...

Comentaba Manolo Jiménez hace poco sobre las famosas rotaciones:
"Rotar por rotar sería caprichoso. Hay que rotar en función de los momentos de forma. Las rotaciones son buenas siempre que haya igualdad en positivo por los futbolistas del mismo puesto, para que uno pueda descansar y el otro entre dando el mismo nivel".
En principio parece un razonamiento muy lógico, pero se topa con el problema fundamental, que es la acumulación de partidos a lo largo de la temporada. Es posible que ahora esté muy bien Kanouté, y no tan bien Koné, pero si Jiménez quiere que Kanouté esté en buena forma al final de la competición, cuando se decide todo lo importante, entonces es necesario que descanse ahora en algunos partidos, y juegue Koné aunque baje un poco el rendimiento de la delantera.
Para evitar esa bajada en el rendimiento hay dos opciones. Una es tener a todos los jugadores en la mejor forma posible, algo que a su vez es consecuencia de las rotaciones: si todos juegan, todos mantienen el ritmo necesario para competir. La otra opción es confeccionar las alineaciones de forma que se conjuguen jugadores en plena forma con otros que estén a menor nivel, para compensar las posibles carencias. Y evidentemente hay que elegir bien el partido en el que se rota, según los objetivos del equipo.
Todo esto es sumamente complicado, como vemos en muchos equipos que, a pesar de tener una plantilla relativamente amplia, no mantienen el nivel a lo largo de la temporada. Pero esta habilidad que sí ha mostrado en estas últimas campañas Juande Ramos, ha sido clave para el éxito del Sevilla F.C.. Ganar tantos títulos sólo se puede conseguir utilizando muchos jugadores, y en eso el manchego ha sentado cátedra.
Es comprensible que Jiménez, nada más tomar las riendas del equipo, y además enfrentándose a un calendario complicado, no quiera arriesgar y esté alineando a los mejores que tenga a su disposición. Pero pronto deberá empezar a utilizar las rotaciones, si no quiere que el equipo llegue a marzo desfondado y sin fuerzas para afrontar el tramo decisivo de la temporada.

Todos conocemos el enorme sentimiento que los Ramos (Juande y Sergio) profesan por nuestro equipo. El más joven de los dos hacía gala de ello públicamente, incluso en la propia página web del Real Madrid:"El que verdaderamente me conoce sabe que soy sevillista y siempre lo voy a ser"
Pues bien, tras dos años jugando en el Bernabéu, leemos en Marca lo siguiente:
Parece que el Ramos de Camas puede ser muy sevillista y muy madridista sin ningún problema. ¿Podrá ser también a la vez muy milanista? La solución, como en el caso del Ramos manchego, es fácil: ¿quien paga más?
Cuando el Sevilla F.C. goleó al Valencia en el primer partido de Manolo Jiménez como entrenador, el bocazas de Bernd Schuster comentó que con la dinámica que llevaban los dos equipos, el Sevilla podía haber ganado el Valencia entrenado por cualquiera. Esto se interpretó, con razón, como un menosprecio al trabajo de Jiménez, tanto que el alemán se disculpó posteriormente con el de Arahal.
Pero en el fondo del asunto, Schuster tenía razón, pues Jiménez no había tenido tiempo de aportar prácticamente nada al equipo. Cuando ya se han jugado cuatro partidos (¡y qué cuatro partidos!) con el nuevo entrenador sevillista al mando, ya se pueden ver los efectos del cambio. Personalmente pienso que sí ha tenido lugar lo que algunos han llamado "efecto Jiménez", y creo que se basa en dos aspectos fundamentales:
1) Los jugadores sevillistas vuelven a morder, a tener hambre. Tras la muerte de Puerta, y con el anterior entrenador pensando en otra cosa, el equipo había perdido su identidad en cuanto a lucha y ambición. Ahora sale a los partidos como salía la temporada pasada, y se vuelve a ver la mentalidad ganadora. Incluso en el peor partido hasta el momento, el del Calderón, el equipo empató dos veces tras verse por debajo en el marcador, y no dejó nunca de pelear el partido. Contra Steaua, ganando 0-2, los jugadores seguían presionando al rival en su área en el último minuto, lo cual muestra a las claras cómo Jiménez ha conseguido encauzar uno de los aspectos principales del funcionamiento del equipo, el psicológico.
2) Dragutinovic. Ante las bajas y las dudas defensivas, Jiménez ha buscado al central con más experiencia y en mejor forma y le ha dado los galones en defensa. Mientras Juande lo mantenía en el lateral izquierdo (por la ausencia de un lateral verdadero), Jiménez tiró de cantera y situó a Crespo en la banda, y a Drago en el centro. Tras la lesión de Crespo, Adriano está cumpliendo en esa demarcación, pero sobre todo se nota que el serbio manda en el centro, y en los tres partidos que él ha jugado el Sevilla ha mantenido la portería a cero, algo inusual hasta la llegada de Jiménez.
Nueve puntos de doce en partidos muy complicados, mayor seguridad defensiva, y ambición renovada. Manolo Jiménez no ha venido a cumplir el expediente, quiere quedarse, quiere ganar. Sabe que tiene detrás a todo el sevillismo, y por lo que se ve, también a su plantilla. Esto pinta bien.

Parece ser que los propietarios del Tottenham Hotspurs se han visto desbordados por las peticiones de fichajes de jugadores sevillistas por parte de Juande Ramo$ (que haya trascendido a la prensa, ya van Alves, Kanouté, Kerzhakov, Escudé, Palop y Poulsen). Ante esta situación, los dueños de los Spurs habrían pensado que en vez de ir jugador a jugador, es más fácil comprar el equipo entero. Juande se habría mostrado feliz con la idea, pero siempre que en la compra del Sevilla no se incluya a José María Del Nido, porque no le daba el cariño que él necesitaba (y además no le decía que fuera imprescindible).
Se rumorea que el interés por fichar a tantos jugadores sevillistas es el enorme afecto que Juande Ramo$ siente por el Sevilla F.C., tanto que le gustaría llevarse el club a Londres. Y es que este tipo, en el fondo, es un sentimental...